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Café, luego existo. Aprendí a ver la belleza donde quiera que se encuentre. La incorrección política es la norma aquí".

Oswaldo Gómez

Política de cookies y privacidad

Este es mi sitio personal, y quiero que siga siendo así. Cuando quiera ponerme a monetizar con un sitio web, lo haré, desde otro dominio. Creeme que sé como hacerlo.

Soy un convencido de la privacidad de los datos, así que las cookies que este sitio maneja, son solo para mejorar la experiencia de uso, o para recordar tus preferencias al visitarnos de nuevo. Y para saber cuántas visitas únicas tengo, que a todo webmaster le interesa saber eso.

No recolecto datos personales. Si me escribes al formulario de contacto, tus datos solo llegan a mi correo. No los almaceno en bases de datos, ni nada de eso. No vendo datos, no es lo que hago.

En pocas palabras, esa es mi política de cookies. Mi política de privacidad es que no me meto con tu privacidad. Si alguna vez llego a implementar algo aquí, que recolecte información personal, lo haré saber explícitamente.

SI ALGUNA VEZ LLEGO A MODIFICAR ESTAS POLÍTICAS, LO HARÉ PÚBLICO Y NOTORIO.

Acerca mío

Hola, Soy Oswaldo Gómez. Es difícil describirse uno mismo, pero vamos a ver cómo me va. Hace muchos años fui músico de orquesta. Músico, siempre seré, eso no se olvida. Fui a la universidad, y salí biólogo. Luego estudié ecología, y trabajé mi profesión hasta mi salida de Venezuela. Sí, también soy venezolano. Y zurdo, es decir, mi cerebro provilegia el lado izquierdo de mi cuerpo. He viajado, y de los países donde estuve, siempre me apropié de algo de su cultura. Por una razón o por otra, he terminado por comunicarme en cuatro idiomas.
Mis padres me legaron buenas enseñanzas. Mi familia es enorme, se extiende más allá de mis primos. Vi la llegada del hombre a la luna, el cometa Halley y a Queen en concierto. El auge y caída de la Fania All Stars (pero la salsa sigue viva). El rock progresivo. Manejé un Camaro a 200 Km/h. Fui a la playa en helicóptero. Contemplé el Relámpago del Catatumbo bebiendo whisky con José del Carmen Guerrero, desde la planchada de su palafito en Congo Mirador.

Relámpago del Catatumbo

Todo eso, visto en retrospectiva, parece no tener relación con mi realidad actual. Dejé Venezuela en 2015, para hacerme una vida nueva. Ahora me desempeño como desarrollador web y soportista, radicado en la Capital Federal de la República Argentina. ¿Por qué? Porque sí, porque puedo. Porque estoy aquí, ahora, y porque puedo aprender, y me gusta. No creo en que las personas tengan fecha de vencimiento. No creo en atavismos.

Lo irónico de todo esto, es que tengo 10 años trabajando con WordPress, pero este blog está hecho en Bludit. Porque hay que atreverse a ser pionero. De todos los temas mencionados hasta ahora, y de otras cosas más, estaré escribiendo en este espacio mío. Disfrutalo.