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Los virus, la viralidad, la ciencia pandemial y la primera guerra mundial viral.

Los virus, la viralidad, la ciencia pandemial y la primera guerra mundial viral.

No te voy a mentir. Primero, que esto trata del virus chimbo ese. Pero también se trata del control social. Ya sé que te habéis leído ochocientas mil cosas como esta, pero una escrita por mi, hilando ambos, no. Así que agarrate de la brocha, que me llevo la escalera. Comenzamos.

Un poquito de biología

Los virus.

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Los virus son, en principio, parásitos obligados. Unos parásitos especializados al extremo, pero parásitos al fin y al cabo. Genéticamente, los virus tienen el interesante papel de ser transmisores horizontales de información genética, además de jodernos la vida, que es por lo que más los conocemos.

Ya sabemos que los virus no comen, no crecen, solo se reproducen. Para eso, necesitan la maquinaria celular de otros organismos vivos: Bacterias, plantas, animales, hongos. Existen varios modelos matemáticos que simulan el comportamiento de estas interacciones. En condiciones de equilibrio, estos modelos describen dos curvas armónicas que relacionan tiempo con crecimiento poblacional,con un cierto desfase temporal entre ellas. El crecimiento poblacional de los parásitos frena el de los hospedantes. Esto, a su vez, causa el descenso del crecimiento poblacional de los parásitos. Se da el efecto contrario para ambas poblaciones y el ciclo vuelve a repetir.

Las epidemias.

Las epidemias, desde el punto de vista de la dinámica de poblaciones, son eventos en los que la frecuencia de determinada patología infecto-contagiosa está por arriba del promedio o aumenta de manera geométrica o exponencial, debido a la interacción de varios factores. Si este evento está confinado en un área geográfica a escala local, es una endemia. Si abarca escala regional o continental, es una epidemia. Pandemia es cuando el evento cruza los océanos y alcanza escala planetaria.

Ciertos eventos desencadenan epidemias virales más o menos severas. La llegada de las lluvias, mutaciones naturales del patógeno surgidas en animales de crianza, como aves o porcinos, o los burócratas de un partido comunista que crean armas biológicas porque no se les mete nada bueno en la cabeza, entre otras causas naturales y antinaturales.

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Personas usando tapabocas para protegerse de la gripe española de 1918. La dama de la derecha luce un cartel que reza "Usa una máscara o ve preso". Mansita, pues.

El detalle, es que hace cien años, tuvimos otra pandemia muy grave, con un estado del conocimiento médico mil veces menor que ahora: La gripe española. Esta gripe mató millones de personas en todo el mundo. Tenemos fotos de gente con tapabocas, hace un siglo. Y de carretas con cadáveres apilados. La explosión demográfica del virus se da por la combinación de una cepa altamente infecciosa, de variable letalidad. El hecho de ser altamente infecciosa, es la que nos agarra a todos con los pantalones abajo. La letalidad varía de patógeno en patógeno. Necesariamente no mata, como el virus del polio, pero sí incapacita, de una manera u otra. La altísima mortalidad relativa (que no absoluta, ya hablaremos de eso), genera un impacto regulador notable en el crecimiento poblacional del hospedante. En lenguaje llano, empieza a frenar su reproducción, por muerte o por minusvalía reproductiva.

Los virus mutan muy rápido, y además incorporan material genético del hospedante. Las variantes más letales de un virus se autorregulan matando a sus hospedantes. Las menos letales persisten, porque mientras menos hospedantes maten, mayor probabilidad de reproducirse por contagio tendrán. Pasó con la gripe española, y acaba de suceder con el virus chino.

#PaQueSepáis

La mortalidad relativa, expresa la cantidad de hospedantes muertos en un período específico de tiempo. Tantos muertos por día, por ejemplo. La mortalidad máxima, es la mayor tasa de muertes por unidad de tiempo, y la mortalidad absoluta es la cantidad de muertos entre el tiempo que duró la epidemia.

El cuento chino de la sopa de murciélago.

El tema con el virus ese, cortesía del partido comunista de la república popular china, es que si bien al principio de la epidemia mostró una alta mortalidad relativa, pronto se pudo evidenciar que la mortalidad absoluta no pasó del 2%. En comparación, el ébola (dependiendo de la cepa) tiene una mortalidad entre 50 y 90% (1,2). Eso sí es una mortalidad alta. Esto da para otro artículo,

Al principio, le echaron la culpa a unos pobres ciudadanos que se comieron su sopa de murciélago. Una mentira completamente elaborada para silenciar que en la ciudad de Wuhan funciona un laboratorio de armas biológicas, desde donde el virus fue liberado, sin pasar a discutir cómo. Lo condenable es que estas armas existan, sean desarrolladas, y ningún organismo, gubernamental o no, haya salido a pedir la total cancelación de este tipo de "emprendimientos" genocidas. La epidemia cundió en Wuhan, el gobierno chino prohibió los viajes de los habitantes de Wuhan a cualquier otro lugar de China, pero no les prohibió viajar al extranjero. Todo esto muy mal desde el principio.

Esta no fue la primera epidemia que ha sufrido la humanidad, pero sí la primera epidemia propagada por las redes sociales. No, las redes sociales no contagian virus, pero amplifican la información y desinformacion con una masividad nunca antes vista, y aquí entramos al segundo tema.

Hágase el virus, y se hizo viral

Hemos sido testigos de la primera guerra biológica mundial, más allá de si la liberación del virus desde el laboratorio de Wuhan  fue premeditada o accidental. En principio, la creación de armas biológicas es moralmente inaceptable, porque no diferencian partidos ni facciones. Ya vimos que una vez liberadas, no se pueden recoger. No hubiese habido pandemia si no se hubiese desarrollado el virus en un laboratorio.
Desde un punto de vista bélico, asistimos a una era totalmente nueva en la historia militar de la humanidad. Por un lado, vimos en acción la primera munición autorreplicante. El sueño dorado de la logística militar. Municiones que disparas una vez, y siguen matando. Y se reproducen. Si esto no parece ya macabro, asistimos a la primera guerra totalmente librada por PsyOps.  La verdadera guerra, de la que tomaron ventaja los miembros del partido chino, fue contra la economía y la libertad del resto del mundo. Con la complicidad de los burócratas de la OMS, nos impusieron severos controles a la libertad, en aras del "bien común". Bien comun-ista, todo. Las prácticas persisten. Los resultados del uso de terapias y protocolos irregularmente aplicados, son del dominio público. Mantener el discurso ha llegado al absurdo de afirmar e imponer el relato de que las personas no vacunadas, son un riesgo para las vacunadas, y por eso deben ser reprimidas. Hitler debe estar bailando de alegría con Pol Pot en el infierno.

Marketing del miedo y control social

La verdadera guerra no fue solo contra las personas, combatientes o no de cualquier país del mundo, sino contra nuestras mentes y sociedades. Es lo que quisieron medir, como arma, como recurso bélico. El éxito fue mayor al de la munición biológica, porque lograron replicar el control social de su país en el mundo entero, sin tener que invadir a nadie. Nos hicieron invadirnos solos. Explico con la mayor de las mentiras: Las vacunas, desde Louis Pasteur para acá, tienen la función de activar nuestro sistema inmunológico para reconocer y eliminar un agente patógeno, sin necesidad de tener que enfermarnos. Las vacunas protegen. Para eso se desarrollan.

Las personas no vacunadas, pueden ser de tres tipos:

  1. No se han contagiado.
  2. Se contagiaron y se curaron o sobrevivieron.
  3. Son naturalmente inmunes.

De los tres tipos, solo los segundos podrían ser transmisores del patógeno, con mayor seguridad. Los primeros, obviamente no. Los terceros, no hay evidencia a priori que diga que sí. Hay que determinar fehacientemente si una persona es naturalmente inmune, y si es portadora del patógeno. ¿De dónde sacaron entonces que las personas no vacunadas ponen en riesgo a los vacunados? Pues de un Operativo Psicológico que en esta nota llamamos Marketing del miedo.

El marketing del miedo tiene como objetivo primario adoctrinar y controlar socialmente a la población, con el objeto de limitar sus libertades personales y crear divisiones, como hicieron los nazis en Polonia y donde sea que estuvieron jodiendo. Los beneficiarios son los gobiernos, que son los únicos que tienen acceso al negocio de las vacunas, y las farmacéuticas, que son las que venden las vacunas exclusivamente a estos gobiernos. Pero no vemos a esos laboratorios infundiendo miedo entre la población para que la gente se vacune. Eso es trabajo de los gobiernos.

La libertad peligra en el mundo, desde el momento en que muchos gobiernos, justificando el bien común, se han dedicado a cometer incontables atropellos contra la población civil. Gente que murió sola, miserablemente, y ni un funeral decente tuvo. Familias que perdieron seres queridos, y ni siquiera los pudieron velar. Millones de personas que perdieron sus trabajos y negocios. Estadísticas de mortalidad infladas artificialmente. Hospitales que dejaron de tratar pacientes que no tuvieran el virus chino, con lo cual les violaron el derecho del acceso a la salud. Manifestaciones espontáneas de fascismo, entre la población civil. Tráfico de influencias, abusos de autoridad, detenciones arbitrarias, todo, en nombre del "bien común". Bien comun-ista.

Ciencia pandemial: Lo vi en Instagram, entonces es verdad.

Los medios de comunicación y las redes sociales, más recientemente, viven de una sola cosa: Audiencia. Resonancia. Viralidad. Mientras más y más gente repitan sus contenidos, más poder e influencia tienen estos medios, y más monetizan. Con el advenimiento de las redes sociales, en las cuales no hay obligación de entregar información objetiva y veraz, los medios de comunicación establecidos bajaron sus estándares para competir en esos mismos terrenos. Eso fue completamente aprovechado desde la OMS, primero, los gobiernos, después, y luego influencers y cualquier idiota que quiera volverse viral y ganar unos seguidorcitos al precio que sea. Pero las mentes maestras de la manipulación, son los burócratas de la OMS y los gobiernos y sus agencias de propaganda.

El miedo vende, y el conocimiento, aburre. Para adquirir conocimiento, hay que pensar. Para temer, solo se necesita no pensar. Se ha llegado al extremo de contradecir, tergiversar y desautorizar a la ciencia. Cierta clase de investigadores habrán incurrido en esta práctica, por la misma razón: Los científicos están rankeados por el número de publicaciones, por lo que no faltará quien tergiverse o manipule sus investigaciones para montarse en la ola de la moda. Pero estos, al menos, tarde o temprano serán escrutados y desautorizados por el mismo sistema científico. La ciencia mediática pandemial es la que tiene la razón. Cualquier mentira viralizada tiene más credibilidad que un estudio elaborado mediante el método científico, escrutado y validado por los pares de los autores. Es la época de la inmediatez, no de la veracidad. Época oscura para el conocimiento, la libertad y la verdad.

Referencias:

1. World Health Organization. March 2014. Consultado el 12 de abril de 2014.

2. C.M. Fauquet (2005). Virus taxonomy classification and nomenclature of viruses; 8th report of the International Committee on Taxonomy of Viruses. Oxford: Elsevier/Academic Press. p. 648. ISBN 9780080575483.

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